EL DESMITIFICADOR

Como sabemos, la semana pasada murió Nicanor Navarro, Cronista Oficial de Margarita. Deja aquí abajo su memoria y, como legado, una valiosa obra escrita en prosa limpia, fluida, agradable de leer. Recordaremos por mucho tiempo su porte atlético, sus movimientos enérgicos, su mirada inquisidora, su actitud de alerta permanente. Su conversación, apoyada con precisos pie de páginas, hilaba frases cortas y cortantes, como certeros sablazos. Su todo lo hacía parecer como la gran ardilla endémica de Los Robles.

Se tocaba con una gorra plana de lana tejida en pata de gallina. A un comentario elogioso que cierta vez hice sobre ella, respondió con picardía y rebelde desfachatez: “Hace años que me la encontré trotando por los lados de donde está ahora el Central Madeirense de la Bolívar”.

Era Nicanor un temible polemista. Recordamos especialmente la mordacidad, llevada al límite de la desmesura, de los artículos en los que, de vez en cuando, la emprendía con Augusto Hernández. Ahora que estos queridos personajes se han encontrado en la otra dimensión, el viejo pique seguramente habrá recomenzado con chispeante intensidad.

Pero lo que hará a Nicanor inolvidable será que, llevado por la absoluta sinceridad con la cual escribía, se convirtió en un auténtico desmitificador. Por ejemplo, acabó con la leyenda según la cual Juana la Loca habría regalado una campana a la Iglesia de Los Robles. “Para el tiempo en que Juana I de Castilla reinó, Los Robles no existía. Además, ¿qué iba a estar pendiente una pobre loca de un pueblito perdido en el Caribe?”.

En el 2003, sin las sutilezas de Inés Quintero, ni el academicismo de Germán Carrera Damas, atacó frontalmente al “culto populesco que se le ha venido rindiendo a la personalidad de Simón Bolívar”. Entonces, solo e impertérrito, soportó el feroz vendaval que se desató en su contra. Escribir sin remilgos ni miramientos, con extrema honestidad, le valió antipatías y soledad; pero también el respeto y la admiración de muchos, entre quienes me cuento.

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Acerca de Manuel Narvaez

Margariteño, economista.
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